Veréis lo rostros atenuados por suaves sortilegios,
por caras azuladas que se encaraman en la hiedra.
Sentiréis del trueno la calidez y del rayo la brisa,
acabaréis sentado frente al fogón y
escucharéis su sonido ensordecedor.
Os relataré las historias de hombres y mujeres
de la extensión de sus letargos y de su cercanía a los años.
Os entregaré mis fragmentos luctuosos, mi arraigada lejanía,
mis momentos más oscuros y mi alma pétrea.
Os reclamaré por patria la dejada, por culpa la osadía,
por entrega la clamada, por incierto el desvelo.
Os mezclaré en mi crisol de cantos por menester
y reconoceréis vuestra presencia en mi existir.
Surgiréis entonces a mi mundo, a lo resistente de mis lazos,
a la ternura de mi voz, a mi exigencia completa.
Entraréis en mi cama, me acompañaréis en el camino,
me aconsejaréis en el surco y volaréis sobre mis nubes tersas.
Así, me conoceréis...
por caras azuladas que se encaraman en la hiedra.
Sentiréis del trueno la calidez y del rayo la brisa,
acabaréis sentado frente al fogón y
escucharéis su sonido ensordecedor.
Os relataré las historias de hombres y mujeres
de la extensión de sus letargos y de su cercanía a los años.
Os entregaré mis fragmentos luctuosos, mi arraigada lejanía,
mis momentos más oscuros y mi alma pétrea.
Os reclamaré por patria la dejada, por culpa la osadía,
por entrega la clamada, por incierto el desvelo.
Os mezclaré en mi crisol de cantos por menester
y reconoceréis vuestra presencia en mi existir.
Surgiréis entonces a mi mundo, a lo resistente de mis lazos,
a la ternura de mi voz, a mi exigencia completa.
Entraréis en mi cama, me acompañaréis en el camino,
me aconsejaréis en el surco y volaréis sobre mis nubes tersas.
Así, me conoceréis...

Hay que hemosho, lindo el poema hermano! sigue asi :P saludos y cariños.
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