El Reto
(a mi madre)
Madre firme y atribulada,
sensata e indómita,
mujer de tomo y lomo.
Madre constante, perseverante,
nerviosa y aventajada,
de pálidos reflejos.
Madre y sacrificio,
dos sinónimos, dos emblemas,
una canción.
Madre arrebatada, dispuesta
a todo por tus crías
a quienes cobijar no te costó.
Madre que sale de su resolana
a la intemperie, al desgaste
cotidiano e inusual.
Madre presente, rebosante
de alegrías plenas
y de malos ratos.
Madre perpleja por el crecimiento,
conduces vida y broto de ti
cual gardenia.
Madre luchadora e incansable,
como las que ya no hacen,
como las que ya partieron.
Madre endurecida por la vida,
por el contagioso ir y venir,
por la angustia del pan en la mesa.
Madre altiva y soberana
dueña del mundo
y del universo.
Madre única e irrepetible
que colma de buenas intenciones,
todo lo que toca a su alrededor.
Madre olvidada por los años,
por el ajetreo continuo
por el día a día.
Madre perpetua y querida
que roba corazones,
que quita las palabras.
Madre: es un reto complacerte,
pero por Dios
que vale la pena tenerte.

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