Justo
Justo aquí donde me miras
Y te miro por gusto.
Justo donde yergue el vacío intenso
Que te expresa mi mirada sin susto.
Justo en donde las amapolas
Brindaron con dicha desenfrenada
Por tu ausente destierro,
Por tu nula lejanía, que esperaba.
Justo en medio del horizonte verde
Que recorre parajes, lomas, ensenadas y valles
Bordeando incólume lagos y ríos.
Justo donde el canto se volvió
La melodía exquisita y el privilegio de mi oído,
Que cual fino paladar,
saboreó lo dulce y suave
de tus aterciopeladas formas.
Justo como lavandas en flor,
En el momento de salir del nido
Al primer hálito de vida.
Justo como los tiernos frutos
De la tierra madura, trabajada y fértil.
Justo en ese instante en que el sol eterno
Y su rayo último se extinguió,
Para dejar el cielo amoratado.
Justo como la flota de barcos
que circundan el cielo invernal
sin rumbo, sin norte claro,
pero con sur oscuro.
Justo como el momento de abrigo
Después de un largo, frío e inclemente día.
Cuando empiezas a borrar la “piel de gallina”,
te recorre el cuerpo una sensación de satisfacción
y deseas un café y una sopaipilla calientita.
Justo en la primera mascada de fruta de temporada,
De carne asada por la espera,
De chocolate con almendras,
de küchen de frambuesa en Puerto Varas
y de cancato en Angelmó.
Justo como la llegada de un ser querido
Que no habías visto hace tiempo.
Como el brindis con la copa
de un buen vino y compañía,
Como cuando sacas la mejor nota en una prueba
O sales de vacaciones e incluso
Cuando te dan el día libre.
Justo así, en ese instante, en ese estado
En que tienes toda esa alegría
o esa sensación de placer que te provocan
estas distintas situaciones.
Justo como tu mirada justa, tu palabra justa,
Tu justa templanza.
Si hay que ser justo te diré
Que justo así me encanta tu amor;
La verdad es que es justo como eso.

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