De lo elemental y lo compuesto
Con el canto de las aves
que se eleva hasta las nubes
vivo con el alma altiva
desatando mis pesares.
Los riachuelos van pasando
arrastrando arena y rocas,
y en el fondo van dejando
donde quiera un alma rota.
Las estrellas no se esconden
brillan, dan al cielo vida
alumbrando a aquel que sufre
recordando a aquel que olvida.
Las raíces me apaciguan
bajo un árbol me cobijo
y hasta la lluvia inclemente
me saca del escondrijo.
En los montes y los llanos
por las laderas del cerro
llevo mi canto lejano
que lejano es que lo quiero.
Las flores ya marchitas
consiguieron su objetivo
cayeron de aquellas ramas
y soltaron polen vivo.
Los caminos pedregosos
y sus fuentes escarchadas
dieron luces al reposo
sobre ésta pena hachada.
Con un hálito respiro
con un pulso ya me muevo
con los ojos ya te miro
beso tus labios de nuevo.
Corren por ríos las nubes
saltan montañas los valles
con el aire que contuve,
el sol se hunde entre los mares.

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